Geometría sagrada y salmos en el hogar
Miguel Ángel García Gutiérrez
Llegaste a una casa nueva y, antes de colocar un solo mueble, hiciste algo en la entrada. Nadie te enseñó a hacerlo. Te salió. Y no eres el primero: el ser humano lleva milenios marcando el sitio por donde se entra.
Para marcar una casa solo se han usado dos herramientas: la forma y la palabra. Este libro recorre las dos. Las figuras de la geometría sagrada —la vesica, la semilla, la flor, el cubo de Metatrón, la estrella de seis puntas, el Sri Yantra, el laberinto…—, que se trazan todas abriendo un compás una sola vez. Y los salmos que la gente ha puesto en su casa durante dos mil años: el 91, el 121 y el 127.
Con una regla clara: separar lo comprobado de lo que solo se cuenta. Lo que está documentado, se dice; lo que es interpretación, se dice que lo es.
Una casa marcada no es una casa cerrada. Es una casa que sabe dónde empieza.
Cómo conseguirlo